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jueves, 14 de febrero de 2013

14 DE FEBRERO: DÍA DE LA AMISTAD


14 DE FEBRERO: DÍA DE LA AMISTAD
El 14 de Febrero se ha aceptado como día del amor y la amistad, y mientras sirva para aumentar la verdadera amistad y el verdadero amor, ¡bienvenido sea!
Una persona solía decir una frase que en verdad llama la atención: “A mí ningún hombre me cae mal, soy amigo de todos”.
Sin duda, este personaje buscaba a propósito razones para querer a la gente. Se había propuesto no aceptar en su espíritu la basura que se llama antipatía, rencor, odio, indiferencia hacia los hombres.
Envidio a esa persona.
Si cada uno de nosotros se propusiera encontrar cada día razones para amar a su esposo o esposa, a sus hijos, familiares, amigos y desconocidos. ¡Qué hermoso sería vivir en la Tierra!
Pero, ¡qué duro hemos hecho nuestro mundo y que difícil vivir en él por culpa del egoísmo y del odio!.
Los esposos no siempre encuentran razones para amarse, sino para lo contrario. No todos los hijos ni todos los padres encuentran motivos para quererse, sino para distanciarse, o algo peor. Las guerras, el hambre, las injusticias que se dan en abundancia por donde quiera, no hablan demasiado bien de los habitantes de esta tierra. Abunda el odio en el corazón de los hombres y por eso son tan infelices.
Día de la amistad, un día para revisar, refrescar el verdadero amor.
Los esposos podrían preguntarse: ¿Qué hemos hecho con nuestro amor?
Los amigos verdaderos que se animen a hacerlo, porque bien vale la pena esa amistad.
Un amigo es un verdadero tesoro. Y si alguien dice tener razones para odiar a alguien, estar enojado, disgustado, que sepa que tiene infinitamente más razones para amar, para perdonar, olvidar, comprender y ser feliz.
DIOS ES AMOR, con mayúscula, todo en Él es bondad, misericordia, amor. No cabe en Él una brizna de odio o de rencor. Dios no puede odiar.
Por otro lado, hay otro ser que es todo odio y rencor. En él no cabe nada de amor, su nombre es Satanás.
Podemos decir que cuánto más amamos, más nos parecemos al primero, a Dios. Y cuánto más odiamos más nos parecemos al segundo, al Diablo.
En el cielo solamente hay una inmensa y total felicidad. Porque allí solamente se ama, no hay odio ni egoísmo.
En el infierno solamente hay desesperación e infelicidad completa y total. El infierno es “el lugar donde no se ama”, así lo define Santa Teresa.
La tierra, nuestra tierra, se parece más al cielo cuando crece el verdadero amor en los hombres, en la familias y en la sociedad. Pero es antesala del infierno cuando el odio y el egoísmo se apodera de las personas, de las familias y de los pueblos.
El Día de la amistad es tiempo de reavivar los buenos sentimientos hacia todos los hombres, y arrojar del corazón todo el odio que se acumula en él.
Amar es infinitamente mejor, que odiar...
El amor que no duele, que no se entrega, es puro cuento.
El mundo esta lleno de cuento.
¿Estás pensando??
¿Compartirás esto con personas que quieres??
Recomienda este Blog a tus familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Que dios te bendiga, ilumine tu camino y te acompañe siempre todos los días

viernes, 8 de febrero de 2013

BOLETA DE CALIFICACIONES


Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo -“No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria - fue lo que la maestra me había dicho un día antes.

-“¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.
De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!

Ahí estábamos todos, papás y mamás, la maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.

Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos -“¿No está el papá de Juan Rodríguez?”-Dijo la maestra.
“Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.

Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?” La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:

“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal!” Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: -“¡Ven acá Juan!” Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. -“¡Papá!” -“¡Qué papá ni que nada!” Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuantos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. “¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!”-Terminé.
Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.
Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.
Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:
-“Léele despacio y después toma una decisión...”. Al leerla, vi que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:
Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir 6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ver la televisión contigo: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte cosas 7
Calificación promedio: 6.22
Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito" Cerró sus ojos y se durmió.
¡Despertemos papas! Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.
¿Te has puesto a pensar que calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate por sacar buenas calificaciones...
Gracias a Daysi una amiga que lo puso en su muro.. Ponlo tambien en el tuyo.. Vamos a crear conciencia.

QUE DIOS TE BENDIGA E ILUMINE TU CAMINO
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Gracias a PEPE, por compartir esta maravillosa lectura de hondo contenido REFLEXIVO.

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